
Cuando se acerca el final de año, en muchas empresas aparece la misma pregunta: «¿Qué podemos regalar este año a nuestros empleados o clientes?»
Encontrar productos no suele ser el problema. Hay miles de opciones. Lo complicado es elegir un regalo que tenga sentido para quien va a recibirlo, para el presupuesto disponible y para lo que queremos transmitir como empresa.
Porque no es lo mismo preparar un detalle para toda una plantilla que agradecer la confianza de varios clientes importantes. Tampoco debería plantearse igual un pedido para 30 personas que otro destinado a cientos.
Después de más de 25 años personalizando artículos en nuestro taller, hay algo que tenemos bastante claro: el mejor regalo de empresa no tiene por qué ser el más caro. Es el que consigue que quien lo recibe quiera conservarlo y utilizarlo.
Por eso, antes de abrir un catálogo, merece la pena hacerse unas cuantas preguntas.
¿Por qué seguimos haciendo regalos de empresa en Navidad?
Un regalo de empresa puede cumplir distintas funciones.
Puede ser una forma de agradecer el trabajo realizado durante el año, reconocer a las personas que forman parte del equipo, tener un detalle con un cliente o cuidar una relación profesional que lleva tiempo construyéndose.
En el caso de los empleados, también puede contribuir al sentimiento de pertenencia. Una prenda, una botella o una mochila con la identidad de la empresa no se percibe igual cuando forma parte de un detalle pensado para el equipo que cuando simplemente se utiliza como soporte publicitario.
Con los clientes ocurre algo parecido. Un artículo útil puede mantener nuestra marca presente mucho después de Navidad, aunque conviene tener algo claro: ningún bolígrafo, mochila o taza sustituye una buena relación comercial.
El regalo acompaña esa relación. No la crea por sí solo.
Antes de elegir el regalo, responde a estas preguntas
Esta es probablemente la parte más importante de todo el proceso.
Antes de pensar en productos concretos, nosotros preferimos definir el proyecto.
¿Quién va a recibirlo?
Hablar simplemente de «regalos de empresa» es demasiado amplio.
¿Son empleados? ¿Clientes? ¿Colaboradores? ¿Un pequeño grupo de clientes especialmente importantes? ¿Un colectivo de varios cientos de personas?
El destinatario cambia por completo la decisión.
Un artículo que funciona muy bien dentro de un equipo puede no tener el mismo sentido para un cliente. Y un regalo preparado para diez personas permite plantear productos y presentaciones diferentes a los de un pedido de gran volumen.
¿Qué queremos transmitir?
No siempre buscamos lo mismo.
Podemos querer agradecer, reconocer el trabajo de un equipo, reforzar el sentimiento de pertenencia o simplemente tener un detalle con quienes han confiado en nosotros durante el año.
Si queremos que el regalo se utilice durante mucho tiempo, tendremos que prestar especial atención a su utilidad, calidad y diseño.
Si buscamos crear una experiencia más cuidada en el momento de la entrega, probablemente tendremos que pensar también en la presentación y el packaging.
Definir el objetivo ayuda muchísimo a descartar productos.
¿Cuántas personas lo recibirán?
La cantidad condiciona las posibilidades.
Y no únicamente por el precio.
También influye en la disponibilidad de los artículos, la técnica de personalización, los tiempos de producción, la preparación y, si se trata de un pack, su montaje.
En grandes cantidades suele ser especialmente importante encontrar un buen equilibrio entre utilidad, calidad, coste y facilidad de personalización.
¿Qué presupuesto tenemos por persona?
Es preferible establecer un presupuesto razonable desde el principio que elegir primero los artículos y descubrir después que el conjunto no encaja.
Además, hay que pensar en el proyecto completo.
Dependiendo de lo que queramos preparar, el presupuesto puede incluir el producto, la personalización, el packaging, varios artículos dentro de un pack y el transporte.
Y aquí aparece una decisión interesante:
¿Es mejor gastar todo el presupuesto en un buen artículo o repartirlo entre varios?
Lo veremos un poco más adelante porque no siempre hay una única respuesta.
¿Cómo vamos a entregarlo?
Parece un detalle menor, pero no lo es.
¿Se entregará personalmente en la empresa? ¿Durante una comida o reunión? ¿Hay que distribuirlo entre distintas delegaciones? ¿Se enviará individualmente?
Una caja que funciona perfectamente para una entrega presencial puede complicar innecesariamente un pedido que tiene que enviarse a muchos destinos.
Pensar desde el principio cómo llegará el regalo a las manos del destinatario evita problemas después.
¿Queremos un detalle puntual o algo que siga utilizándose?
Hay regalos pensados principalmente para el momento de la entrega y otros cuya utilidad puede prolongarse durante meses o incluso años.
Si buscamos esto último, hay una pregunta muy sencilla que hacemos bien en plantearnos:
¿Lo utilizaríamos nosotros?
Puede parecer demasiado simple, pero ayuda a descartar muchas opciones.
Regalos de Navidad para empleados
Cuando el regalo está destinado a empleados tenemos una ventaja: conocemos mejor a las personas que van a recibirlo y el entorno en el que se utilizará.
Aquí pueden tener sentido artículos funcionales como botellas, mochilas, bolsas, libretas, bolígrafos, tazas, prendas o pequeños accesorios.
Pero elegir el producto es solo una parte del trabajo.
También tenemos que decidir cómo personalizarlo.
El logotipo no necesita ocupar todo el producto
Este es uno de esos aspectos en los que nuestra experiencia trabajando con productos personalizados nos hace ver las cosas de una forma un poco diferente.
Es lógico pensar que cuanto mayor sea el logotipo, mayor será la visibilidad de nuestra empresa.
Pero no siempre funciona así.
Pensemos, por ejemplo, en una mochila.
Si colocamos un enorme logotipo corporativo en la parte frontal, probablemente funcione perfectamente dentro del entorno laboral. Pero ¿esa persona utilizará la mochila para viajar, ir al gimnasio o salir un fin de semana?
Quizá sí. O quizá no.
Una personalización más discreta puede conseguir que esa misma mochila se utilice durante mucho más tiempo y en muchas más situaciones.
Y ahí aparece una paradoja interesante:
A veces, reducir el protagonismo del logotipo aumenta el tiempo durante el que nuestra marca está presente.

No se trata de esconder la identidad de la empresa. Se trata de encontrar un equilibrio entre visibilidad de marca y ganas de utilizar el producto.
Lo mismo ocurre con muchas [camisetas personalizadas], [bolsas reutilizables personalizadas], prendas y accesorios.
El pack corporativo como alternativa
Otra posibilidad es combinar varios artículos relacionados.
En lugar de entregar únicamente una libreta, por ejemplo, podemos preparar un conjunto formado por libreta, bolígrafo y botella con una misma línea gráfica.
Pero el valor de un pack no está en llenarlo de cosas.
Está en conseguir que tenga sentido.
Dos o tres artículos bien elegidos pueden transmitir mucho más que una caja llena de productos que acabarán olvidados en un cajón.
Esta misma filosofía es la que aplicamos cuando planteamos Welcome Packs para empresas: seleccionar productos que funcionen juntos y cuidar la experiencia de recibirlos.
Con los clientes la situación es diferente.
Normalmente conocemos menos sus preferencias personales, por lo que suele ser conveniente buscar artículos con una utilidad relativamente amplia.
El objetivo puede ser agradecer la confianza, mantener cierta presencia de marca o simplemente cuidar una relación profesional.
Y tampoco todos los clientes tienen necesariamente que recibir exactamente lo mismo.
Podemos diferenciar entre clientes generales, clientes habituales y determinadas cuentas con las que existe una relación especialmente importante.
Eso no significa que tengamos que preparar tres regalos completamente distintos.
A veces podemos mantener una misma idea y cambiar la calidad del artículo, la composición del pack, la presentación o algún detalle de la personalización.
Lo importante es que exista una razón detrás de cada decisión.
¿Y para los clientes VIP?
Cuando pensamos en un cliente especialmente importante es fácil caer en la idea de que necesitamos buscar algo completamente diferente, mucho más caro o especialmente llamativo.
No tiene por qué ser así.
Podemos mantener la misma línea de regalo y mejorar determinados elementos: escoger una versión superior del producto, cuidar más el packaging, incorporar otro artículo complementario o preparar una presentación diferente.
De esta manera mantenemos coherencia entre los regalos de la empresa y, al mismo tiempo, aumentamos la percepción de cuidado.
La clave no está necesariamente en buscar algo ostentoso.
Está en conseguir que se note que el regalo se ha pensado.
Un artículo o un pack: ¿qué funciona mejor?
Esta es una decisión bastante habitual:
¿Invertimos todo el presupuesto en un buen producto o lo repartimos entre varios artículos?
Las dos opciones pueden funcionar.
Apostar por un solo artículo
Concentrar el presupuesto nos permite prestar más atención a la calidad del producto principal.
Una buena mochila, una botella de calidad, una prenda o cualquier otro artículo bien elegido puede tener suficiente entidad por sí solo.
Además, simplifica la personalización y la presentación.
Si hemos encontrado algo que encaja realmente bien con el destinatario, no tenemos ninguna obligación de añadir más productos simplemente para que el regalo parezca mayor.
Preparar un pack
El pack permite combinar productos complementarios y trabajar mucho más la experiencia de apertura.
También ofrece posibilidades interesantes de personalización: podemos mantener una misma identidad visual en diferentes objetos sin necesidad de repetir exactamente el mismo diseño.
Pero hay una regla que nos parece importante:
No añadir productos simplemente para llenar la caja.
Si tenemos un presupuesto determinado, puede ser preferible preparar tres buenos artículos que seis de los que cuatro apenas se utilizarán.
Por eso no existe una respuesta universal.
La decisión depende del destinatario, del objetivo y del presupuesto.
Ideas de regalos de empresa personalizados para Navidad
En lugar de hacer una lista interminable de productos, creemos que resulta más útil agruparlos según el uso que van a tener.
Para utilizar todos los días
Botellas, bolígrafos, libretas y tazas tienen algo importante en común: pueden incorporarse fácilmente a una rutina.
Y precisamente por ser artículos cotidianos, su calidad importa.
Un bolígrafo que escribe bien puede pasar meses encima de una mesa. Uno que falla termina rápidamente en la papelera.
Una botella cómoda puede acompañarnos al trabajo, al gimnasio o durante un viaje. Si resulta incómoda, pesada o poco práctica, probablemente se utilizará mucho menos.
Lo cotidiano puede parecer menos espectacular cuando abrimos la caja, pero muchas veces es precisamente lo que termina teniendo una vida útil más larga.
Para llevar fuera del trabajo
Mochilas, bolsas y prendas tienen una ventaja interesante: pueden acompañar al destinatario fuera del entorno laboral.
Pero precisamente por eso hay que cuidar especialmente su diseño.
Una mochila demasiado corporativa probablemente se quede en la oficina.
Una mochila atractiva con una personalización proporcionada puede acompañar a esa persona durante años.
Con las bolsas reutilizables personalizadas ocurre algo parecido: cuanto más útiles y agradables sean, mayores posibilidades existen de que continúen utilizándose.
Para el escritorio
Libretas, bolígrafos y accesorios de oficina siguen teniendo sentido cuando conocemos el entorno en el que trabaja el destinatario.
Además, permiten crear combinaciones muy sencillas: una buena libreta y un bolígrafo pueden formar un regalo coherente sin necesidad de añadir muchos más elementos.
Eso sí: también debemos pensar en quién lo recibe.
Un fantástico conjunto de escritorio tiene poco sentido para alguien cuyo trabajo apenas pasa por una mesa.
Para crear un pack corporativo
Un buen pack debería tener una idea detrás.
Podemos plantearlo alrededor del trabajo diario, los desplazamientos, el tiempo libre o cualquier otra situación relacionada con las personas que van a recibirlo.
Por ejemplo, botella + mochila + libreta puede formar un conjunto pensado para el día a día.
La clave está en que los artículos compartan una línea gráfica y que, al abrir la caja, se perciban como un conjunto y no como varios productos independientes que simplemente hemos reunido.
Para grandes cantidades
Cuando necesitamos preparar regalos para cientos de personas, la sencillez adquiere mucha importancia.
Hay que valorar la disponibilidad real del producto, su coste, el sistema de personalización y todo el proceso necesario para preparar el pedido.
Y aquí conviene evitar una tentación bastante habitual: comprar muchas más unidades de las necesarias únicamente para conseguir un precio unitario inferior.
El precio por unidad importa.
Pero también importa el coste de todo aquello que nunca vamos a utilizar.
Para una presentación más cuidada
Cuando queremos elevar la percepción del regalo no siempre necesitamos añadir más productos.
A veces podemos invertir ese presupuesto en mejorar el artículo principal, su personalización o la forma de presentarlo.
Una caja sencilla bien preparada puede producir una impresión mucho mejor que un packaging costoso sin ninguna coherencia con lo que contiene.
A veces la diferencia está más en cómo se entrega que en cuánto ocupa.
La personalización: cuando menos puede ser más
Personalizar no significa colocar el logotipo en el espacio más grande disponible.
Hay que pensar en proporción, ubicación, colores, características del material y, sobre todo, en el uso posterior del artículo.
En nuestro taller vemos trabajos en los que una marca discreta funciona mucho mejor que una impresión de grandes dimensiones.
Y también ocurre lo contrario: hay diseños, campañas y situaciones donde interesa que la personalización sea protagonista.
Por eso el tamaño del logotipo debería ser una decisión de diseño, no una respuesta automática.
Si queremos que una mochila acompañe a un empleado o cliente durante años, probablemente nos interese más conseguir que quiera llevarla que convertirla en una valla publicitaria.
¿Qué técnica de personalización utilizar?
Aquí tampoco existe una técnica que sea siempre mejor que las demás.
Depende del producto, del material, del diseño y de la cantidad.
En OLIPUBLIC trabajamos con distintas técnicas precisamente porque no todos los artículos deberían personalizarse de la misma manera.
Serigrafía
La serigrafía es especialmente interesante para determinados productos textiles, diseños y cantidades.
El material, el número de colores y las características del trabajo influyen en la elección.
DTF
El DTF ofrece muchas posibilidades en personalización textil, especialmente con diseños que incluyen varios colores, degradados o pequeños detalles.
Eso no significa que sustituya automáticamente a la serigrafía. Hay trabajos donde el DTF será la mejor solución y otros donde preferiremos otra técnica.
Tampografía
La tampografía se utiliza habitualmente para personalizar bolígrafos y numerosos artículos rígidos.
Permite trabajar sobre superficies y formas donde otras técnicas resultarían más complicadas.
Sublimación
La sublimación es adecuada para productos preparados específicamente para esta técnica y para determinados textiles de poliéster.
Como ocurre con las demás técnicas, tiene que encajar con el producto y con el diseño.
Nuestra forma de trabajar es bastante sencilla:
No elegimos primero la técnica y después intentamos adaptar el regalo. Elegimos el artículo y planteamos el diseño para decidir después cómo conseguir el mejor resultado.

El packaging también forma parte del regalo
Imaginemos dos regalos exactamente iguales.
Uno se entrega directamente.
El otro aparece bien colocado dentro de una caja, acompañado de papel de seda y una pequeña tarjeta.
El contenido es el mismo.
La percepción, probablemente no.

Eso no significa que todos los regalos corporativos necesiten un packaging costoso.
Una caja sencilla, una bolsa o una presentación ordenada pueden ser suficientes.
Lo importante es que la forma de entregar el regalo sea coherente con lo que contiene y con la persona que va a recibirlo.
Y cuando preparamos un pack hay otro pequeño detalle que merece atención: cómo están colocados los productos cuando se abre la caja.
La experiencia empieza antes de utilizar el primer artículo.
¿Cuándo deberíamos encargar los regalos de Navidad?

Aquí preferimos no dar una fecha universal porque cada proyecto es diferente.
Antes de comenzar la personalización hay que comprobar la disponibilidad de los artículos, recibir la mercancía, preparar o adaptar los diseños, aprobarlos y organizar la producción.
Si además tenemos que montar packs, preparar una presentación especial o distribuir el pedido en diferentes ubicaciones, aparecen más pasos.
Y todos los años sucede algo inevitable: muchos regalos tienen que estar terminados prácticamente en las mismas fechas.
Por eso recomendamos no dejar la decisión para el último momento.
Planificar con antelación no sirve únicamente para evitar prisas.
También permite elegir entre más opciones.
Errores habituales al elegir regalos de empresa para Navidad
Después de años personalizando artículos, hay algunas decisiones que merece la pena revisar antes de cerrar un pedido:
- Decidir demasiado tarde. Reduce las opciones disponibles y deja menos margen ante cualquier incidencia.
- Elegir únicamente por precio. Un producto barato que nadie utiliza puede terminar siendo una mala inversión.
- No pensar en el destinatario. Lo que nos gusta dentro de la empresa no tiene por qué gustar o resultar útil a quien recibe el regalo.
- Hacer el logotipo excesivamente grande. Especialmente cuando queremos que el artículo se utilice también fuera del trabajo.
- Tratar igual a todos los destinatarios por comodidad. Empleados, clientes y clientes especiales pueden necesitar planteamientos diferentes.
- Comprar unidades innecesarias para reducir el precio unitario. Siempre debemos mirar también el coste total.
- No prestar atención a la calidad. Una buena personalización no convierte un producto poco práctico o de mala calidad en un buen regalo.
- Olvidarse de la presentación. El packaging también forma parte de la primera impresión.
- No contemplar todo el proceso. Disponibilidad, diseño, aprobación, personalización, montaje y transporte necesitan tiempo.
Muchos de estos errores tienen algo en común:
Hemos empezado eligiendo el producto antes de saber realmente qué necesitamos.
Cómo planteamos un regalo de empresa en OLIPUBLIC
Cuando alguien nos consulta por un regalo corporativo hay una pregunta que nos interesa especialmente.
No es:
«¿Qué producto quieres?»
Preferimos empezar por:
«¿Para quién es?»
A partir de ahí podemos entender mucho mejor el proyecto.
Primero definimos el destinatario. Después, qué queremos conseguir con el regalo. A continuación necesitamos conocer la cantidad y el presupuesto disponible.
Solo entonces tiene sentido empezar a valorar productos o combinaciones de productos.
Una vez elegidos, podemos estudiar el diseño, la técnica de personalización y la presentación.
Nuestro proceso podría resumirse así:
DESTINATARIO → OBJETIVO → CANTIDAD → PRESUPUESTO → PRODUCTO → PERSONALIZACIÓN → PRESENTACIÓN
Trabajar directamente con diferentes técnicas de personalización en nuestro taller también nos permite valorar un artículo pensando no solo en cómo aparece en un catálogo, sino en cómo va a quedar una vez personalizado.
Ese pequeño cambio de enfoque puede evitar bastantes errores.
Resumen rápido
| Destinatario | Qué podemos buscar | Qué debemos valorar |
|---|---|---|
| Empleados | Utilidad, pertenencia y reconocimiento | Uso real, diseño, personalización y presentación |
| Clientes | Agradecimiento y presencia de marca | Utilidad, variedad de perfiles y coherencia |
| Clientes VIP | Mayor percepción de cuidado | Calidad, packaging, composición y personalización |
| Grandes colectivos | Un detalle funcional y fácil de distribuir | Cantidad, disponibilidad, coste total y logística |
Es solo un punto de partida.
Dos empresas con el mismo número de destinatarios y un presupuesto parecido pueden terminar escogiendo regalos completamente diferentes porque sus objetivos también lo son.
Preguntas frecuentes sobre regalos de empresa para Navidad
¿Qué regalar a los empleados por Navidad?
Dependerá del perfil de la plantilla y del objetivo. Botellas, mochilas, prendas, libretas, bolsas, tazas, bolígrafos o packs pueden funcionar muy bien si son artículos que los empleados realmente pueden utilizar.
¿Qué regalar a los clientes por Navidad?
Suele ser interesante buscar artículos útiles para perfiles diversos y personalizarlos de manera que la marca esté presente sin perjudicar su uso. También podemos diferenciar entre clientes generales, habituales y especialmente importantes.
¿Es mejor regalar un producto o preparar un pack?
Ninguna opción es siempre mejor. Un solo artículo permite concentrar el presupuesto en su calidad, mientras que un pack permite combinar productos y trabajar más la experiencia de presentación.
¿Cuánto debemos invertir en un regalo de empresa?
No existe una cantidad válida para todas las empresas. Lo recomendable es definir primero el presupuesto disponible por destinatario y decidir después cómo repartirlo entre producto, personalización y presentación.
¿Es mejor poner el logotipo grande o pequeño?
Depende del artículo y de su uso. En productos que queremos que se utilicen habitualmente fuera del entorno laboral, una personalización más discreta puede favorecer su uso.
¿Qué artículos funcionan mejor para grandes cantidades?
Suelen resultar interesantes los productos funcionales, sencillos de distribuir y compatibles con sistemas de personalización adecuados para el volumen necesario. La disponibilidad también se vuelve especialmente importante.
¿Cuándo debemos encargar los regalos de Navidad?
Conviene planificarlos con antelación. El tiempo necesario dependerá del producto, el stock disponible, el diseño, la personalización, el posible montaje de packs y el transporte.
¿Podéis ayudarnos a elegir los artículos y la personalización?
Sí. Para poder asesorar bien necesitamos conocer primero quién va a recibir el regalo, qué queremos conseguir, la cantidad aproximada y el presupuesto. A partir de ahí podemos valorar productos, diseño, técnicas de personalización y presentación.
Conclusión: antes del regalo están las personas
Elegir un regalo de empresa para Navidad no debería empezar por una lista de productos.
Debería empezar por las personas.
Quién va a recibirlo, qué relación tenemos con ellas, qué queremos transmitir, cuánto podemos invertir y qué posibilidades hay de que aquello que entreguemos termine formando parte de su día a día.
Después vienen el producto, la personalización y la presentación.
Porque cualquier regalo de empresa tiene un primer momento cuando se entrega.
Los buenos siguen teniendo sentido cada vez que alguien decide volver a utilizarlos.
Si estás preparando los regalos de Navidad de tu empresa y no tienes claro qué opción puede encajar mejor, en OLIPUBLIC podemos ayudarte a plantear el proyecto desde el principio. Contacta con nosotros